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La disputa de griegos y troyanos por el cuerpo de Patroclo

Imágenes

La disputa de griegos y troyanos por el cuerpo de Patroclo
Número de inventario D06937

Autor

Escuela Española
Movimiento Neoclasicismo
Tema
Historia
Datación Hacia 1812
Materia Papel
Técnica Acuarela Pluma Preparado a lápiz Cuadriculado Tinta china
Ir a la web original

Descripción y clasificación

 Es uno de los escasos diseños del artista iluminado con aguada de colores, se trata del modellino para la pintura de mayor ambición emprendida por Madrazo durante su estancia en Italia, actualmente desaparecida: La disputa de griegos y troyanos por el cuerpo de Patroclo, realizada en 1812 para decorar una de las estancias del Palazzo del Quirinale, dentro del programa de reornamentación de sus estancias para servir de residencia a Napoleón Bonaparte durante su visita a la Ciudad Eterna, tras la invasión y toma de la ciudad por sus tropas años antes. Esta oportunidad brindó al pintor español la posibilidad de colaborar con uno de los más grandes maestros de la pintura europea de su tiempo, Jean-Dominique Ingres, con quien mantendría en adelante una estrecha amistad, vinculando a partir de entonces su nombre y su filiación artística con los grandes maestros del clasicismo académico internacional.



El artista firmó el 28 de febrero de 1812 un contrato por el que se comprometía a realizar el lienzo por una suma de 3.000 francos, manifestando haber terminado su trabajo en la memoria firmada por el artista el 20 de noviembre de ese mismo año. Terminado y entregado el cuadro, no debió satisfacer enteramente a los responsables del encargo, que observaron notables defectos en su tratamiento cromático, llegando a amenazar con retirarlo definitivamente si no era rectificado por su autor. No obstante, el lienzo debió permanecer en el lugar para el que fue pintado al menos hasta 1838, almacenándose después en los palacios lateranenses por orden del papa Pío IX, sin que se haya vuelto a tener noticia alguna de su paradero posterior.



El presente dibujo, puede realmente considerarse el magnífico y verdadero modellino definitivo de la composición; espectacular pliego de casi un metro de largo realizado por José de Madrazo con una factura impecable, de trazo limpio y preciso, describiendo con detenimiento cada uno de los personajes y elementos de la escena delineados a pluma y cuidadosamente iluminados con aguadas de colores. Su calidad plástica, su importante tamaño, lo acabado de su técnica y el hecho mismo de que se encuentre cuadriculado y coloreado parecen señalarlo claramente como el modelo definitivo que el artista debió emplear como referencia compositiva y cromática a la hora de enfrentarse con la ejecución del lienzo definitivo. A falta de este, el presente modellino sirve para analizar con detalle el despliegue narrativo del argumento desarrollado por Madrazo en su tela, su interpretación iconográfica, sus habilidades en la distribución de las figuras y el empleo de gran cantidad de personajes en acción, así como su particular uso del color, tan cuestionado ya en su día por los propios responsables de tan importante encomienda imperial.



El episodio concreto desplegado por Madrazo corresponde al conocido episodio de la guerra de Troya en que las tropas aqueas proceden al rescate del cadáver del joven héroe Patroclo, amado y compañero de armas de Aquiles, que es muerto por el príncipe troyano Héctor durante la contienda, siendo vengado después por el propio Aquiles. Concretamente, este pasaje se corresponde con el texto comprendido entre los versos 202 y 238 del Canto XVIII de La Ilíada.



José de Madrazo logra, en este dibujo, la composición más grandiosa y elaborada de toda su producción como pintor de Historia y, desde luego, una de las cimas de toda su carrera artística, que el diseño logra traducir con una exquisita seguridad de trazo lineal y un singular refinamiento técnico en la definición de las figuras y la aplicación del color, muy rara vez conseguida por el artista en sus diseños a pluma. Así, inspirándose en la estampa de Flaxman, Combate por el cuerpo de Patroclo, Madrazo estructura su composición en torno a los dos guerreros que luchan sobre el cuerpo de Patroclo, enarbolando sus lanzas y sus escudos, centrando en ellos toda la tensión dramática del fragor del combate entre los dos bandos, que se despliegan a ambos lados. Además, este diseño permite analizar la distribución cromática pensada por Madrazo para las figuras, utilizando tonalidades suaves y uniformes para simular la apariencia tenue y opaca del temple final y demuestra además una notable habilidad en el manejo de los claroscuros que definen los grupos de combatientes de los segundos términos, recortándose ante el fondo de los agitados jinetes y carros troyanos que corren a refugiarse hacia la ciudad, sobrecogidos por los gritos de Aquiles y el fuego divino de Atenea que deslumbraba sobre su cabeza.

Localización

Fuente

Colección on line del Museo del Prado

Información imagen

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