Pareja de Adán (P2177), la solidez de los dos cuerpos, el ligero goticismo curvilíneo de Eva -prototipo de Venus germánica- y el gesto de fascinación de Adán, cuya boca entreabierta describe la emoción del deseo, son aspectos destacados en estos dos desnudos grandiosos, los primeros que ofrece en tamaño natural la pintura nórdica. Durero matiza la diferenciación de los cuerpos, empleando un tono bronceado para el del hombre y otro blanco rosado para la mujer, y los concibe aislados, en lugar de aludir a la caída de Adán y al Pecado Original, sutilmente simbolizados en las actitudes de los personajes y los motivos que les acompañan.
Durero plasma sus estudios y conclusiones en un tratado sobre las proporciones del cuerpo humano y la perspectiva, escrito de gran vigencia posterior entre los artistas del Norte.
Regalo de la reina Cristina de Suecia a Felipe IV.
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